Saber Que te Hace Daño y Seguir Ahí
Salir de una relación que te hace sufrir no siempre es tan sencillo como parece. Cuando hay dependencia emocional, esperanza, miedo o heridas del pasado, saber qué hacer no basta para poder hacerlo. En este artículo exploramos por qué ocurre y cómo empezar a romper ese ciclo.
Laura Peiró
6/15/20262 min read
Últimamente están llegando a mi muchas mujeres con una petición parecida: "Necesito ayuda para dejar esta relación". A menudo llegan agotadas. Han hablado con amigas, han leído sobre relaciones tóxicas, incluso saben perfectamente que esa relación les está haciendo sufrir. Y, sin embargo, siguen ahí. No porque les guste sufrir, ni porque sean débiles, sino porque salir de una relación dañina suele ser mucho más complejo de lo que parece desde fuera.
Aunque cada historia es única, he observado algunos puntos en común que se repiten con frecuencia.
La relación empezó siendo maravillosa
Muchas de estas mujeres al principio vivían en una nube de intensidad, promesas y una sensación de conexión difícil de describir. Por eso resulta tan confuso cuando la relación empieza a cambiar. Porque una parte de ellas sigue esperando volver a aquella versión de la relación que tanto les hizo sentir.
Pasan más tiempo esperando que disfrutando
Algo que escucho con frecuencia es: "Cuando estamos bien, estamos MUY BIEN". Y suele ser cierto. El problema es que esos momentos buenos cada vez ocupan menos espacio. La mayor parte del tiempo la relación gira en torno a la incertidumbre, las discusiones, las decepciones o la esperanza de que las cosas cambien. Poco a poco, la vida se convierte en una espera constante: esperar una llamada, una explicación, un cambio que nunca termina de llegar...
Han aprendido a justificar comportamientos que les hacen daño
Con el tiempo empiezan a aparecer frases como: "Está pasando por un mal momento." "Sufrió mucho en el pasado." "En el fondo me quiere."... La empatía es una cualidad preciosa, pero cuando se convierte en una excusa para tolerar comportamientos que nos hacen daño, deja de protegernos. Comprender a alguien no implica aceptar cualquier cosa.
Su autoestima se ha ido deteriorando poco a poco
Rara vez esto ocurre de un día para otro. Lo habitual es que la autoestima se vaya desgastando lentamente. Empiezan a cuestionarse más, a sentirse insuficientes, a dudar de su criterio y a poner las necesidades de la otra persona por delante de las suyas. Y cuanto más se deteriora la autoestima, más difícil resulta imaginar una vida fuera de la relación.
Saben lo que deberían hacer, pero emocionalmente no pueden hacerlo
Este es uno de los aspectos que más sufrimiento genera. Porque muchas veces la cabeza tiene clarísimo que la relación no funciona, pero el corazón sigue enganchado. Entonces aparece la culpa, la frustración y la sensación de estar fallándose a una misma. Sin embargo, no se trata de falta de voluntad. Muchas veces existen heridas emocionales, miedo al abandono, patrones aprendidos o necesidades afectivas que hacen que romper el vínculo resulte extremadamente difícil.
Pedir ayuda no es un signo de debilidad
Si te sientes identificada con algo de lo que has leído, quiero decirte algo importante: No tienes que atravesar este proceso sola. A veces solo necesitamos un espacio seguro donde comprender qué nos mantiene atrapadas en una relación que nos hace sufrir. Un lugar donde podamos escucharnos con honestidad, recuperar nuestra confianza y aprender a construir vínculos más sanos.
Pedir ayuda no significa que hayas fracasado. Significa que has decidido dejar de cargar sola con algo que te está doliendo.
Y ese puede ser el primer paso para empezar a elegirte a ti misma.
Contacto
+34 600851470
info@laurapeiroterapeuta.com
Suscríbete a mi newsletter
Sígueme